Aquella persona que ha
tenido una pérdida significativa en su vida, ya sea la muerte de un ser
querido, enfermedad crónica o terminal, perdida de movilidad, divorcio,
trabajo, cambio de domicilio etc, se le brida un espacio en el cual puede
expresar sus sentimientos y emociones.
Ya que cuando se ven
enfrentados a su nueva realidad, en la que sufren algún tipo de pérdida, pueden
llegar a sentirse confundidos, perdidos, desorientados, confundidos o con un
dolor que no les permite vivir en plenitud.
El trabajo de buen morir,
consiste precisamente en hacer un acompañamiento tanatológico profesional con
el enfermo en fase terminal y ayudarlo a superar las etapas del duelo.
Con los dolientes, consiste
en ayudarles a elaborar el duelo por algún tipo de perdida.
Requisitos del
acompañamiento Tanatologico
*Duelos elaborados
*Estar en procesos
terapéutico
*No tener una perdida
reciente
*No ayudar y aconsejar
-Empatía, respeto,
congruencia, consideración, atención física, psicológica (escucha activa),
reflejo, auto relevación, confrontación, conocimientos (habilidades y
actitudes)
Perdida del Esposo, Esposa.
Padre, Madre
Dentro del ciclo vital
podemos reconocer las siguientes etapas: Constitución de la pareja, nacimiento,
crianza, hijos en edad escolar, adolescencia, salida de los hijos del hogar,
casamiento, etapa madura, ancianidad.
*El duelo va a depender de
algunos factores como:
La edad, si la muerte fue
imprevista o consecuencia de una enfermedad terminal.
No se trata de sobrellevar
de esa pérdida, sino también de sobrevivir de una serie de cambios en el estilo
de vida, estructura familiar, relaciones sociales
Parece ser que la muerte del
cónyuge resulta más dura para el hombre que para la mujer, la explicación de
esta situación consiste en que es más probable que las mujeres tengan más
amistades profundas cultivadas durante muchos años y que pueden prestarles
apoyo emocional.
* El duelo que experimenta
alguien cuando pierde a algún ser querido, va depender de la proximidad física,
emocional y la estima que se le tiene a esa persona.
Los dolores más intensos
para los hijos, proviene de la pérdida de sus progenitores.
Es necesario revisar el tipo
de vínculo afectivo que se tenía, la edad del hijo en el momento de la muerte
del padre o madre.
REFERENCIAS
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